Relatos sexo madre hijo

Lo que me ocurrió con mi hijo es tremendo. Hola a todos, esto que me paso con mi hijo es tremendo, espero que no me juzguen, pero pudo mas la lívido que la razón. Soy una mujer colombiana, madre soltera de 40 años, mi nombre es María, no soy ni gorda ni delgada, pechos y culo generosos, vivo en España hace muchos años con mi hijo de 15 años, Rogelio se llama, tenemos una vida normal, yo trabajo, voy al gimnasio dos veces por semana, mi hijo estudia y no me puedo quejar.

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Ya hacía varias semanas que no salía, estaba incomoda, porque lo voy a negar, necesitaba sexo, estaba muy inquieta, pasaba mi mano por mi cuca y la sentía caliente, mojada. Hola Mayra Macías. Me gustaría conocer mas de tu situación, me agradas.

Y que relato tan emocionante. Me encantó. Pues me doy cuenta que me ven los papas de otros niños. He leído el articulo sobre sexo con familiares.


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Note que no hay comentarios en ninguno de los post sobre el tema. No me extraña porque es un tema que nadie quiere tocar. Soy hombre y personalmente jamas se me hubiese ocurrido tener sexo con mi madre ni mi madre hacerlo conmigo.

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Puedo entender que un hombre tenga deseos sexuales hacia su hermana o ella hacia el. Recuerdo que cuando estaba en la escuela habia un chico que besaba en la boca a su hermana y delante de todos confesaba les gustaba. Lo que hacian a escondidas nunca lo supe. Supongo que sexo entre hermanos tambien clasificaria bajo incesto. Eso, por alguna razon lo veo mas permisible aunque yo no lo haria.

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Lo que si me preocupa, es si tener sexo con primos tambien caeria bajo incesto. Lo diego porque yo lo he hecho con mi prima. As algo que ocurre mas de lo que uno piensa. Este relato me hace recordar lo rico que es follar con mi hermana y su hija, porque a las dos le gusta en el culo y a veces pelean sobre quien se deja cojer en el culo primera. No importa cuantas veces lo viera, resultaba impactante cada ocasión.

Abandonó su pantalón como si sacaran una anaconda de su jaula. Yo le lamí como una paleta y el cerro los ojos. Yo seguí lamiéndolo como una niña inocente y tuviera mi paleta nueva.

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No dejaba de mirarlo a los ojos mientras lo hacía. El desesperado cerraba los ojos para no encontrarse con los míos y eyacular. Yo le daba sexo oral con una pasión desenfrenada. Yo después me enfoque en sus testículos.


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Estaban rebosantes en sudor y olor a orina y el olor de su ano me llegaba hasta la nariz. Por el calor y todo lo que duramos sentados olía muy fuerte.

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Ese olor despertaba mi libido sexual y comencé a comerme unos huevos revueltos con chorizo. Me metía los testículos enteros en la boca y los meneaba con mi lengua dentro de mi boca. El gemía como loco y después cambiaba y le daba mi garganta hasta casi tragarme todo su pene descomunal. Con cada penetración de su polla me arqueaba queriendo vomitar.

Su pene rebasaba sin problemas las fronteras de mi garganta y la hacía suya sin titubear. A punto de la asfixia le golpee el vientre con mis manos y él lo saco.

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La saliva que se acumuló para lubricar su entrada, salió de mi boca cayendo en la alfombra de aquella sala. El me tomo de nuevo del cabello y me tiro en el sillón. Me puso en cuatro y se lamio la mano y la froto un par de veces contra su polla. Casi sentía que me lo arrancaba y gritaba de dolor y placer al mismo tiempo. Mi hijo babeaba mientras me follaba como un perro en celo sin dejar de pensar en solo una cosa. Dejar su joven semilla dentro de mi vagina. Nuestros cuerpos sudaban y su estaminal era increíble.

De forma dura e implacable como a una perra y no eyaculaba. Mi cabeza ya me dolía por la fuerza que empleaba mi hijo para jalar mi cabello y le dije —déjame montarte-.